Evaluación de riesgos

Risk Assessment

Negocios más arriesgados

Por José Luis Roncero, director de aplicaciones de ERP, Oracle Iberia e Italia


La situación actual del mercado aumenta el número de riesgos potenciales

Intel

La turbulencia del mercado de valores, los temores de una nueva recesión mundial y la crisis migratoria, son sólo algunas de las principales tendencias globales que están en los radares de las corporaciones en 2016 debido a su potencial para afectar las operaciones de las empresas, poniendo en riesgo la estrategia y mermando los beneficios.

Incluso a los CEOs más experimentados se ven, a veces, abrumados por la gran cantidad y variedad de “nuevas amenazas potenciales” que ahora deben asumir y, para ello, deben ser capaces de realizar seguimientos sobre las mismas, evaluarlas y gestionarlas.

La gestión del riesgo es una de las tareas más complejas para las empresas, ya que a menudo exige tomar decisiones con un cierto nivel de especulación. Además de eso, los rápidos cambios en la regulación han generado un riesgo potencial extra que exige a las empresas ser más ágiles que nunca en la toma de decisiones. Hoy en día, el efecto de una mala gestión del riesgo, tanto en forma, como en tiempo, puede tener consecuencias dramáticas en el crecimiento del negocio.

Si bien muchas de las grandes empresas tienen un departamento de riesgo dirigido por el director de riesgos, es el CFO quien generalmente es el responsable de identificar, medir y gestionar el riesgo dada su visión "amplía y global" acerca de su organización. Hoy en día, esto le obliga a dedicar mucha energía y a priorizar cada riesgo para mantener el equilibrio y las perspectivas esperables del negocio en curso, en tiempos que se están experimentando grandes cambios.

Los riesgos varían dependiendo del tipo de organización y del mercado en el que operan las empresas. Sin embargo, en los últimos años, aparte de los riesgos derivados de una lenta recuperación económica y de factores de regulación cada vez más complejos, ha habido otros, menos predecibles, como la pérdida de reputación, que ha sido uno de los factores que han afectado a la suerte de las organizaciones en todo el mundo. El coste para las empresas derivado de una mala previsión de este tipo de riesgos ha sido enorme, sobre todo cuando no son gestionados de manera efectiva. 2015 fue testigo de cómo más de una empresa, líder a nivel mundial, perdió miles de millones en la capitalización del mercado y en sus ingresos después de un golpe a su reputación que no fue tratada de manera óptima.

No obstante, cuando se hace bien, una gestión eficaz del riesgo puede ayudar a las empresas a prepararse mejor para lo que el mercado les presente y puedan evitar - o al menos mitigar - los efectos de cualquier crisis potencial. Una investigación realizada por EY revela que las empresas que gestionan los riesgos adecuadamente, gestionan tres veces mejor el EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) que aquellos que no lo hacen.

Aquellos CFOs que tienen éxito en la gestión del riesgo proporcionan a sus organizaciones una visión integrada de las principales oportunidades y potenciales problemas. Mediante la introducción de un proceso estandarizado para identificar, controlar y responder a las previsibles amenazas los directores financieros son capaces de posicionar a la empresa de manera adecuada para tomar las medidas necesarias que den como resultado la prevención de pérdidas y ahorro de costes.

Por ello, la medición es esencial para la gestión eficaz del riesgo. Al igual que la mayoría de las empresas miden periódicamente su rendimiento frente a determinados KPIs, también deben realizar evaluaciones frecuentes para asegurar que están adecuadamente preparadas para gestionar los riesgos potenciales que se avecinan. Para lograr esto, las empresas deben ser capaces de analizar con rapidez y precisión los datos financieros frente a otros indicadores de rendimiento que provienen de toda la empresa.

Es importante que los riesgos potenciales sean transparentes para todas aquellas personas clave en las diferentes áreas de negocio de la organización que pueden no tener la experiencia de análisis necesaria para sumergirse en los datos. Ser capaz de proporcionar la información adecuada y en el formato adecuado para que todas las personas clave puedan realizar un seguimiento y entender las auditorías de riesgo de forma sencilla, les permite estar bien informados y así tomar decisiones en el tiempo adecuado para que el resultado sea el esperado.

La gestión de riesgos ha tenido durante mucho tiempo la reputación de ser una tarea compleja y, ocasionalmente, un trabajo ingrato, y hoy en día es una tarea clave. Un enfoque más riguroso en el análisis de riesgos en toda la organización es fundamental para la gestión de los mismos ante el dinamismo del mercado actual, y es responsabilidad del CFO hacer que esto se convierta en una realidad. Para ello, debe realizar sus tareas tradicionales con un nivel de eficiencia más elevado para poder dedicar su tiempo a tareas de análisis tan importantes como la que exige la gestión de riesgos. Una vez más, estamos ante la necesidad de acometer una transformación de la Función Financiera para que el CFO pueda aportar todo el valor que requieren las organizaciones en el momento actual.


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