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Cinco predicciones sobre los agentes de IA para 2026: el año en que las empresas dejan de “esperar” y pasan a “ganar”

Por Alfonso Cossío, director del negocio de aplicaciones empresariales en Oracle

España y Portugal—20 de enero de 2026

Estamos en un momento clave. La época de los proyectos piloto de IA está tocando a su fin. Tras años de pruebas y experimentos, los líderes empresariales en España se ven ahora ante una disyuntiva: dar el salto y aprovechar las nuevas capacidades que ofrecen los agentes autónomos de IA, o quedarse atrás mientras la competencia avanza.

¿Y qué ha cambiado? Las dificultades que antes hacían que implantar agentes de IA en una empresa resultara enormemente complicado están desapareciendo poco a poco. Hoy asistimos a la unión de tres grandes factores: agentes preconfigurados perfectamente integrados en los sistemas clave del negocio, plataformas accesibles para crear agentes sin necesidad de expertos en IA y un ecosistema de partners locales que aportan soluciones validadas y adaptadas a cada sector. ¿El resultado? Los agentes de IA están dejando de ser una curiosidad experimental y pasando a ser esenciales. 2026 marcará el inicio de la verdadera implantación de la IA en la operativa empresarial.

A partir de lo que he ido observando tanto entre nuestros clientes como en el resto del mercado, estas son mis cinco predicciones sobre cómo los agentes de IA van a transformar las empresas en 2026.

Predicción 1: Los agentes de IA integrados serán probablemente la norma

Hacia mediados de 2026, la pregunta clave no será si hay que incorporar agentes de IA en los procesos de negocio, sino por qué no se ha hecho aún. Cada vez más, optar por proyectos piloto «hágalo usted mismo» será visto como un riesgo frente a activar capacidades predefinidas que ya ayudan a mejorar el día a día de una organización. Hemos visto ya la primera generación de agentes nativos en Oracle Fusion Cloud Applications para finanzas, recursos humanos, cadena de suministro y experiencia del cliente. Y no hablo de IA añadida después a las aplicaciones de negocio, sino de funcionalidad de IA integrada desde el diseño. Estos agentes forman parte de los propios flujos de trabajo diarios.

La clave de la competitividad estará en reconocer hacia dónde va la tendencia: capacidades de IA especializadas que hoy son servicios independientes terminan, antes o después, integradas en las plataformas empresariales principales. Esa integración es la que permite usar la IA como un activo real dentro del negocio, y no simplemente como experimentos aislados. Las empresas que triunfen en 2026 serán las que superen la idea de desarrollar todo desde cero y aprovechen la inteligencia embebida ya disponible en sus propios sistemas. Retrasarse, aunque sea un mes, es dar ventaja a la competencia en productividad.

Predicción 2: La democratización en la creación de agentes puede desencadenar innovación oculta

Antes, contar con conocimientos en IA suponía contratar a especialistas caros y esperar largos plazos de implementación. Hoy eso ha cambiado. En 2026, quienes lideren áreas como finanzas, recursos humanos o cadena de suministro podrán crear o ajustar sus propios agentes de IA de manera directa, gracias a plantillas intuitivas y herramientas de low-code. Esto abre la puerta a otra forma de ganar ventaja competitiva.

En 2026, destacarán no quienes tengan más presupuesto o más expertos en IA, sino aquellas organizaciones donde los responsables de cada área sean “arquitectos” capaces de diseñar automatizaciones inteligentes. Así, por ejemplo, un responsable de RRHH podrá subir a la intranet la información de un nuevo beneficio y, de inmediato, los agentes inteligentes ayudarán a los empleados a resolver sus dudas en lenguaje natural. Actualmente ya hay más de 32.000 personas certificadas en agentes de IA de Oracle Fusion Applications. Esto ya no es teoría, es una realidad en la operación diaria de las organizaciones.

Predicción 3: De la IA horizontal a la vertical para lograr un cambio real

Ahora mismo, predominan los enfoques horizontales de IA: usos generales aplicados a procesos comunes dentro de la empresa. El próximo paso, la IA vertical, servirá para superar retos complejos propios de cada sector y tendrá un mayor impacto en los resultados de negocio.

Este cambio exige integrar la IA de manera más profunda en los flujos de trabajo, en los datos corporativos y el conocimiento especializado, pero su impacto es innegable. Para 2026, las empresas líderes combinarán el uso de agentes estándar con funcionalidades adaptadas a su industria, de forma coordinada a lo largo de toda la organización, conectando la IA con la operativa diaria, poniendo en valor la experiencia sectorial y permitiendo automatizaciones realmente valiosas.

La lógica de «ecosistema» que se impuso en el ámbito cloud marcará también la IA empresarial en 2026. Integradores de sistemas e ISVs ofrecerán agentes validados y específicos por industrias para resolver los retos específicos donde la IA vertical de verdad marca la diferencia. Ya no hará falta dedicar meses a analizar soluciones genéricas: ahora es posible encontrar, probar e incorporar agentes diseñados para cada necesidad en cuestión de días.

Predicción 4: La orquestación de varios agentes será la gran ventaja competitiva

¿Agentes que solo automatizan tareas concretas? Eso pronto será algo común. El verdadero salto llegará de manos de la orquestación inteligente: diversos agentes colaborando en procesos complejos donde la intervención humana seguirá siendo fundamental en los puntos clave. Aquí es donde de verdad convergen rediseño operacional y automatización.

Las empresas españolas punteras en 2026 coordinarán equipos de agentes de IA capaces de aplicar reglas de negocio automáticamente, asegurar el cumplimiento normativo, integrarse con toda la tecnología corporativa, y ampliar el conocimiento y las habilidades de los profesionales en lugar de reemplazarlos. Organizar así el trabajo protege los datos de la empresa y multiplica su impacto. Quienes dominen este nuevo modelo operarán con un coste y una eficiencia muy distintos frente a quienes solo gestionen automatizaciones aisladas. Las empresas de éxito no solo automatizarán procesos, sino que los rediseñarán de forma inteligente.

Predicción 5: La velocidad de adopción, el nuevo factor diferencial frente a la sofisticación técnica

Allá va una verdad incómoda: lo importante no es tanto la sofisticación de tus agentes de IA, sino lo rápido que los implementes y verifiques su impacto en el negocio. En 2026, ganarán quienes sean capaces de activar agentes a ritmo rápido, medir resultados tangibles y mantener una mejora constante y disciplinada.

El éxito no se medirá ya por el número de pilotos o agentes creados, sino por la tasa real de adopción y el grado en que tu organización aprovecha estos agentes. Es más, cada agente deberá justificarse con indicadores medibles. . Las organizaciones harán un seguimiento riguroso de cómo cada agente y cada equipo de agentes afecta a unas métricas previamente definidas. Los agentes que “cumplan sus promesas” se escalarán rápidamente dentro de la organización; los que no, simplemente se deshabilitarán. Ese rigor en la medición y selección concentra la inversión en lo que de verdad funciona.

Esto implica seguir la secuencia consumir-configurar-construir: primero activar agentes predefinidos en tus aplicaciones, después adaptarlos a los procesos propios, y solo si hace falta, desarrollar soluciones a medida. El camino lógico es fijar primero las métricas de referencia y los objetivos antes de activar un agente y medir después de manera estricta para demostrar el retorno. Lo más sensato es empezar por los procesos con más volumen y más impacto, donde se puede ver valor real de manera rápida. La clave será la velocidad para adoptar y no tanto la sofisticación en la implantación.

El momento es ahora

El valor de la IA para el negocio es incuestionable. Ya no se trata de preguntarse si los agentes de IA transformarán o no tu sector —esa transformación llegará. La verdadera cuestión es si tu empresa va a liderar ese cambio o simplemente irá a remolque.

Las empresas que triunfen en 2026 serán las capaces de generar la ventaja competitiva más práctica, orquestando la inteligencia justo donde más importa: directamente en los flujos de trabajo que generan ingresos y eficiencia.